La infancia pasa volando. Pero hay instantes que se quedan para siempre.
Una familia cambia todo el tiempo. Por eso, cada sesión es una pausa.
Un momento para mirarse, abrazarse y recordar cómo se sentía estar juntos.
Mis fotos buscan retratar lo más importante: el vínculo. Con una mirada cercana, espontánea y luminosa.